9/5/11

¡Salvajes!

El camino de vuelta fue borroso. No cruzaban por su cabeza otra cosa más que las palabras. Esas palabras de las que había hablado hace tres segundos, palabras salvajes. Lo más irónico que pensaba (y que relacionó) era el echo de que las palabras sean todo. Todo es lenguaje, todo es habla, todo es pensamiento, palabras que uno crea y luego desaparecen. Nunca nadie le enseñó a hablar, lo único que vió y vivió en carne propia fueron las palabras salvajemente utilizadas.
Nunca pudo ver ni sentir lo que era un diálogo. Nunca supo expresarse correctamente. Desde el punto de vista de quien lo escucha, siempre obtenía la misma crítica: 'tu discurso es agresivo'.
¿Qué esperaban?

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